Victoria, Entre Ríos – La Abadía Benedictina del Niño Dios, ubicada en la pintoresca ciudad de Victoria, conocida como la «Roma Argentina», se ha convertido en un verdadero tesoro natural y cultural. Situada sobre una de las siete colinas de la ciudad, en un extenso predio de 421 hectáreas de bosques y jardines a lo largo de la ruta provincial 11, la abadía no solo posee un valor histórico, sino que también es un destacado destino turístico y motor económico para la región.
Uno de sus atractivo poco difundido es su jardín único, que exhibe árboles provenientes de diferentes rincones del mundo. La novedad de estos árboles del mundo fue compartida por Stella Maris Roldán, guía turística, durante un recorrido que realizamos con el programa Ciudades en Red TV. Ella explicó que cada monje que habitaba la abadía, proveniente de distintos países, traía semillas de sus lugares de origen y las plantaba en los jardines. Con el tiempo y con el diseño y cuidados de un monje francés, las especies lograron adaptarse al clima litoraleño, creando un paisaje que refleja un pequeño mundo en medio de Entre Ríos.
Este jardín no solo es un espacio de belleza y tranquilidad, sino también un símbolo de convivencia y multiculturalidad que caracteriza a la comunidad monástica. Además, la historia y la belleza de la abadía atraen a numerosos visitantes, contribuyendo significativamente a la economía local y promoviendo el turismo en la región.
Las colinas de Victoria, donde se encuentra la abadía, son consideradas la «Roma Argentina», un apodo que refleja su importancia histórica y cultural en el país.
La Abadía Benedictina del Niño Dios en Victoria continúa siendo un lugar de interés para quienes buscan historia, naturaleza y paz en un entorno único y lleno de significado.


